Apegado a las costumbres de mis antepasados, he decidido sacrificar mi blog, cuyo nombre lo había definido desde su nacimiento hace aproximadamente 4 años. Así, OBSERVATORIO será sólo el nombre de una avenida o alguna estación del metro de esta gran urbe, pero no de mi blog.
La razón tiene que ver con la identidad. La mía y la de mis producciones.
CHILANGEEK ocupará ahora el espacio de Observatorio. Es una gran responsabilidad, pero estoy seguro de que es precisamente este neologismo el que define y sintetiza el abanico ecléctico compuesto por los temas que este espacio condensa.
Así, comenzamos, renovados en este nuevo espacio. CHILANGEEK: el último eslabón en la cadena evolutiva.