
Las empresas invierten (eufemismo para dejar de lado la culpabilidad que provoca el verbo gastar) cifras cada vez mayores en publicidad y ésta es cada vez menos efectiva, pues conforme nacen nuevas tecnologías mueren viejas formas de hacer publicidad.
Ante este panorama depresivo, mi mente creativa ha parido una nueva idea: la Booblicidad.
Paradójicamente he encontrado en la tecnología más antigua (el cuerpo humano) un medio innovador para vender productos y, literalmente, seducir al cliente (o a alguna clienta lesbiana también).
La Booblicidad capitaliza las mentes enfermas de los perros callejeros (eufemismo para caballeros indecentes) y saca provecho de las miradas lascivas que anteriormente sólo contemplaban la orografía femenina sin mayor recompensa que el ejercicio de la líbido y el desagradable hilito de baba, convirtiendo una falta de respeto en una probabilidad más de compra o por lo menos en branding.
Las medidas del espacio ya están estandarizadas y se adaptan al producto que se quiera Booblicitar: 32A para cuadernos, DVDs y CDs; 34B para hamburguesas, algunas variantes de pan y piezas de pollo por separado (como la pechuga), así como frutas medianas como la naranja o las manzanas, pues para anunciar melones o sandías es más recomendable el espacio 36C, el cual también es ideal para productos deportivos como balones de futbol y basquetbol y en algunos casos en los que la gravedad ha hecho un buen trabajo, se pueden anunciar balones de americano. Cabe destacar que para anuncios espectaculares hay adecuaciones artificiales en versiones 36D y escalas mayores.
Otra ventaja de la Booblicidad es su impacto social. Las discusiones provocadas por aquellos novios o maridos que son sorprendidos contemplando “a la vieja esa” serán parte de la historia, pues con la Booblicidad no están pecando, simplemente están viendo otra mercancía, analizándola y sopesando sus ventajas para probablemente consumirla en el futuro.
Es necesario mencionar que a Booblicidad también tiene sus variantes, pues puede ir directamente sobre el lienzo natural o sobre un forro intercambiable. Ambas versiones tienen ventajas y desventajas, entre ellas la textura, las alteraciones por la temperatura, la estabilidad frente a movimientos bruscos o las alteraciones de color provocadas por la luz solar.
Desgraciadamente la Booblicidad no es un medio interactivo, por lo menos no en espacios abiertos al público en general (la calle pues). Sin embargo, hay espacios en los que la interactividad puede darse a partir de un costo de afiliación: retomando la filosofía tan exitosa del museo del infante (no de Pedro): Toca, Juega y …compra.
Nota: La Booblicidad es un neologismo de mi invención, si no me crees ve con papá Google y pregúntale. Derechos Reservados (y en venta o renta).
3 comentarios:
La booblicidad es el mejor medio para conseguir lo que quieres!!! WWWiiii....
Yo me pregunto... ¿Qué o quién te inspiró para escribir esto?
Imaginate el afortunado que se encargue de vender el espacio de la Tetanic, de la Lorena Herrera o Ninel Conde. Pero sin compararse con el afortunado que venda en spread las de Sabrina.
P.D. Esta debió haber sido nuestra idea para la clase de emprendedor.
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